17 ene. 2010

¿Se alquila el Conocimiento de los Profesionales?

Es habitual en los tiempos actuales que cualquier activo, necesario para el desarrollo o ejercicio de una actividad económica o profesional, pueda ser utilizado, de forma temporal, mediante el pago de la contraprestación dineraria establecida.


En realidad, en estos momentos, estamos pensando en el renting es decir, el contrato de alquiler de bienes muebles, con una duración superior al año normalmente, cuya principal particularidad consiste en pactar una cuota mensual, trimestral o anual fija durante toda la vida del contrato de alquiler (descripción que tomamos de ¿Qué el renting? en El Blog Salmón).

La utilización de activos, en estas circunstancias, supone importantes ventajas como las que siguen:
  • desde la adecuación de los mismos a la evolución y necesidades de la actividad,
  • pasando por la asunción de la obsolescencia, tan importante, en los activos tecnológicos, por parte del arrendador,
  • sin olvidar la mejora que supone en la imagen patrimonial-financiera (balance) que proyecta la empresa, de indudable interés, por ejemplo, en la tarea de obtener financiación ajena.
Pero nuestros propósitos, en esta entrada, son los de indagar en la disposición, por parte de la empresa, de otros recursos que, por ahora, la ciencia contable no cuantifica como activos, pero tan importantes como los activos del balance, como son las aportaciones de los profesionales en la gestión de la empresa.


Si nos centramos en la cuestión que titula la entrada existe ¿Alquiler de Servicios Profesionales?, entendemos que, hoy día, se alquila todo lo necesario para la puesta en marcha, desarrollo y gestión de una empresa, con independencia de la terminología formal utilizada.

Hemos comentado, en otras ocasiones, que los gestores temporales o directivos interinos (Interim manager), como profesionales con muchos años de experiencia en gestión empresarial y elevada cualificación, que se incorporan a una empresa por un tiempo limitado y con una misión muy concreta, pueden ser recursos con competencias y habilidades que suman y, en algunos casos, multiplican en la gestión de la empresa.

Por lo demás, leemos recientemente a José Manuel Casado señalar que lo Gig está de moda. Se lleva, y mucho, hasta el punto que se ha acuñado el término de Gigonomics para describir la realidad de un nuevo mercado de trabajo en la que el individuo, más que los países y las empresas, decide sobre su propio futuro.
Gigonomics representa el cambio de la economía estadounidense compuesto por freelance, proyectos Gig y trabajos a tiempo parcial combinados con reducción de los prepuestos corporativos, outsourcing y el fin de la lealtad a las empresas. Comienza a conformarse una economía en la que casi nadie tendrá un trabajo real; en la que cada trabajador es un Gig, un profesional que colabora a corto plazo con empresas mediante contratos para hacer proyectos concretos. El trabajo es un popurrí de colaboraciones con distintas y diversas compañías.

La Gigonomics es una evolución natural que permite al profesional ser su propio dueño y organizar su trabajo, y a la vez dotar a la empresa de una mayor flexibilidad al poder disponer del talento especializado para proyectos concretos, sin tener que tenerlo en su plantilla. Y esto será cada vez más importante en aquellas organizaciones de conocimiento que trabajen por proyectos, como los despachos de abogados, las consultorías o las ingenierías
A pesar de la que está cayendo, el conocimiento es ya el capital y su único propietario es el profesional que, cuanto más talento tenga, más autónomo y dueño de su propio destino querrá ser.
Esta tendencia no parece que tenga marcha atrás, ¿en realidad, en esta situación, estamos alquilando los recursos profesionales? ¿Se trata de otro outsourcing? ¿Se está alquilando el conocimiento de los profesionales en la relación laboral tradicional?. Esperamos sus comentarios.

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