7 oct. 2009

7 Perfiles y actitudes de empresas morosas.

Es evidente que las empresas españolas, en las circunstancias actuales, no se caracterizan por ser fieles cumplidoras en los pagos de sus operaciones comerciales. Motivos abundan: la conocida situación de crisis, la falta de crédito, el incumplimiento, en plazos, de los pagos de las administraciones públicas y, probablemente, en determinados casos, la deficiente planificación financiera de las empresas.
Es conocido que esta situación genera el desequilibrio financiero que lleva, en muchos casos, a la necesidad de presentar el concurso de acreedores, a los ajustes empleo (eres, despidos..) y, por supuesto, al abandono de la actividad económica (pymes, microempresas, autónomos, ..).

Por otra parte, no olvidemos que en la actualidad más de la mitad de las operaciones comerciales en el mundo se realizan a crédito, por lo que el riesgo de impagos aumenta; por ello nos parece muy interesante la calificación de la actitud de la empresa morosa que se realiza en el Informe 7 Familias de Deudores, con datos del año 2009, realizado por la empresa, Intrum Justitia, destacando siete tipos de perfiles de familias y empresas morosas. Nosotros sólo hemos recogido los datos referidos a las empresas que mostramos en el gráfico que hemos elaborado con los datos del informe

  1. Selectiva. Se caracteriza por escoger la prioridad y orden de las facturas a pagar. Así, En primer lugar abonará las facturas de los proveedores que considere estratégicos para su actividad, en segundo lugar las que pudieran tener repercusión directa en su imagen y en tercer y último lugar las facturas de suministro (agua, luz, teléfono…).
  2. Especialistas. Retrasan el pago de sus facturas habitualmente y no cumplen sus promesas de pago. Normalmente esperan hasta final de mes, crean disputas sistemáticamente o cambian las condiciones en el último momento con tal de no cumplir con los tiempos.
  3. Insolventes. Se caracterizan por no tener capacidad financiera suficiente para hacer frente a sus pagos. Los motivos pueden ser varios: concurso de acreedores, declaración de quiebra, insuficiencia de fondos…
  4. Sinceras. No tienen conocimiento de tener un pago pendiente o hay un desacuerdo en la cuantía. Dicho desacuerdo puede referirse a que el producto no se recibió, el rappel no fue aplicado, existe un error en la factura…
  5. Desorganizadas. El seguimiento de las cuentas pendientes o de los procedimientos judiciales es insuficiente por lo que los impagos son frecuentes.
  6. Dominantes. Las empresas dominantes tienen por principio realizar el pago a sus proveedores con retraso, manteniéndolos en una situación de dependencia. Es una estrategia habitual para ganar liquidez.
  7. Nómadas. La empresa cambia de domicilio fiscal o teléfono y no cumple con su obligación de informar a sus proveedores o entidades financieras. Puede darse la situación de que la empresa haya cesado su actividad.
Señala Luis Salvaterra , director general de Intrum Justitia Ibérica, que la conclusión general de este estudio es que:
la mayoría de los deudores no pagan porque no pueden. Las personas y las empresas tienen diferentes motivos para no pagar sus deudas por lo que dividirlas en morosas o no, es una clasificación bastante simplista que no hace ningún intento por comprender a las personas. Por este motivo y por primera vez Intrum Justitia ha elaborado una clasificación de los diferentes tipo de de familias de consumidores y empresas.
Es evidente que sería interesante y complementaría adecuadamente, la ponderación de los motivos de la insuficiente liquidez de las empresas para hacer frente a los pagos. Yo soy de los que opina que, generalmente, a todo el mundo le gusta pagar, pero cuando no hay...

¿Qué pensáis? ¿Qué importa más el motivo o la actitud?