12 feb. 2010

La factura (herramienta polémica) en la reforma fiscal griega.

En las últimas semanas se nos viene recordando los problemas económicos de Grecia, lo abultado de su déficit fiscal, el excesivo porcentaje de deuda pública en relación con el PIB, lo arraigado de la economía sumergida y, en estas circunstancias, todavía nos sorprende que la reforma fiscal incluya una propuesta, la exigencia de la factura, que choca con la cultura del fraude generalizado.


En virtud de lo propuesto en el Plan de Estabilidad del Gobierno Griego:
  • Todos los contribuyentes (asalariados, pensionistas, profesionales liberales o agricultores) que aspiren a no pagar impuestos -están exentas las rentas inferiores a 12.000 euros al año- y no presenten facturas de compras o servicios equivalentes al 10% de los mismos, se exponen a una multa por esa cantidad, 1.200 euros.
  • Las rentas superiores habrán de presentar facturas de gastos por valor del 30% de los ingresos.
La Hacienda griega aceptará recibos de servicios médicos o jurídicos, academias o reformas domésticas, pero no billetes de avión o facturas de teléfono. Es decir, sólo pruebas documentales de ese tipo de actividades que habitualmente engordan la economía sumergida, que en Grecia supone el 40% del total.

Los medios de comunicación subrayan la complejidad del sistema y, sobremanera, lo arduo que va a resultarle al contribuyente la recolección -o la caza y captura- de papeles. Se trata de un sistema difícil de aplicar, admite Serafim Politis, jefe de Economía del diario Ta Nea. Pretender que los albañiles o los fontaneros den una factura por un servicio es complicado.

Porque, más que de una reforma fiscal, estamos hablando de una revolución en la vida cotidiana, de un verdadero cambio de mentalidad. Son cosas nuevas que debemos ir aprendiendo, y que plantean un reto desde el punto de vista tecnológico, también para los bancos, afirma el economista Dimitris Marulis, del servicio de estudios de Alpha Bank, el tercer banco privado del país. Pero no hay que verlo aisladamente, como si fuera la anécdota del programa; al revés, junto con el resto de medidas propuestas, son pasos significativos hacia la salida, subraya.

Fuente: El País.com

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