21 mar. 2010

Las redes sociales en la gestión de la empresa.

Las redes sociales se han afianzado en nuestras vidas con intención de quedarse. En la fecha de hoy se cumple cuatro años del primer tweet en twitter y su crecimiento ha sido vertiginoso (aquí la situación actual). Es evidente que, en la actualidad, las redes sociales se proyectan a la gestión personal, académica y, por supuesto, empresarial.

No obstante, en el ámbito empresarial -marco de referencia de este blog- existen parcelas con un rápido proceso de incorporación de las redes sociales en procesos como:
  • la gestión del talento, el marketing, la modelización y segmentación del cliente o la optimización de recursos humanos, y
  • otras parcelas como finanzas y contabilidad con un desarrollo mucho más lento.
La nueva perspectiva, que aportan las redes sociales, es la de tomar decisiones y acciones basándose en las relaciones de los individuos que participan en un proceso, es decir, se analiza el sistema en su conjunto. Este enfoque sistémico da lugar a una visión más completa de la realidad y constituye un nuevo paradigma de la actividad empresarial.

Resulta conocido que uno de los rasgos de la economía 2.0 es la velocidad tanto de cambio del mercado, como de las reglas de juego económicas, o las necesidades de los empleados; en definitiva, del contexto interno y externo en el que la empresa. se desenvuelve.

En la economía del pasado, la velocidad no era una variable relevante para la toma de decisiones al transcurrir más pausadamente y los mercados variaban sus gustos en forma muy lenta. En este contexto, se consolidaron estilos de gestión, altamente funcionales, con las siguientes características:
  • cultura fuerte y arrogante (la empresa es lo primero);
  • poca valoración de la opinión del entorno directo: clientes y proveedores;
  • decisiones poco arriesgadas;
  • represión de las iniciativas participativas del personal.
Todo cuanto sucede en una empresa depende de la cultura de la empresa. El estilo de gestión que existe es un derivado de los valores, creencias y actitudes personales del dueño y directivos que la dirigen.

En la empresa 2.0, la base de partida de la situación ideal representaría una perfecta integración de la tecnología con el negocio, donde la cultura de la empresa se ve afectada por la incorporación de las redes sociales como principio y estructura organizativa.

Si nos centramos en el área de finanzas es evidente que las funciones de los Departamentos Financieros han evolucionado desde la simple gestión de transacciones financieras, hasta desempeñar jugar un papel clave en la búsqueda de nuevas prácticas que promuevan mayor rentabilidad y eficiencia garantizando la creación de valor para el accionista y convirtiéndose en un agente de cambio y un socio del negocio.

En el nuevo contexto de las Finanzas 2.0 nos encontramos con que uno de los cambios en la forma de organización social que la Economía 2.0 está produciendo es el rol de las personas. En la vieja economía, el rol era estático y los niveles de participación bajos. Ahora, en cambio, y a medida que la penetración de las nuevas tecnologías avanza, este rol se vuelve cada vez más activo y participativo.
Por otra parte, las relaciones banco-cliente han evolucionado. La consultora Tatum, en resalta que los clientes no sólo acuden a las sucursales y cajeros, también utilizan la banca telefónica y a través de Internet. Las entidades deben aprovechar comercialmente estos nuevos canales a través del móvil, por televisión digital, centrando su atención en la fidelización del cliente y la marca como diferencia.

Hemos de considera que las oportunidades que brinda la nueva naturaleza social de la información vienen de la mano de nuevos retos tanto desde el punto de vista empresarial como de la innovación.
Por un lado, las empresas cuentan con ingentes volúmenes de datos de sus clientes que han de ser tratados mediante algoritmos para descubrir la red social relevante para el proceso de negocio en estudio. El comportamiento social de los individuos es muy heterogéneo, evoluciona en el tiempo y se necesita una definición muy precisa de lo que constituye una relación entre individuos relevante para el proceso empresarial en estudio. Y, una vez definida la red social, su estructura compleja y su enorme tamaño hacen necesarias nuevas herramientas que permitan medir, entender y predecir el comportamiento de este sistema complejo.

Afortunadamente, mientras que las empresas poseen los datos sobre la relación entre los agentes sociales, la Universidad dispone de las herramientas, metodologías e inteligencia para tratarlos. Por eso, los proyectos que buscan la utilización práctica de los datos de relación social conducen ineludiblemente a la colaboración entre empresa y universidad.

Esta colaboración, en la que la Universidad actúa cómo catalizador de la innovación, permitirá que la creatividad y el impulso científico florezcan en el proyecto y que, a su término, maduren en frutos de verdadera utilidad para la empresa y para la sociedad.

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