13 abr 2009

La vivienda un activo deteriorado. Implicaciones económicas.

De acuerdo con las últimas tendencias contables los activos se describen como los bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente, resultantes de sucesos pasados, de los que se espera obtener beneficios o rendimientos económicos en el futuro.
Sin duda,   para cada  familia, su vivienda es el activo más importante, al menos, cuantitativamente.  

Podemos señalar que la economía familiar:
  • No cuadra, por imperativo legal,  sus activos, deudas y patrimonio neto en el marco de un balance.
  • No se ve obligada a contrastar, periódicamente, el valor de su vivienda con el que establece el mercado en un momento determinado. No aplica, por tanto, las reglas del deterioro contables y económicas.
  • Sí sufre, como otros entes económicos, los vaivenes y ciclos económicos en torno al precio de la vivienda.
El esquema adjunto muestra los efectos del deterioro (precio) de la vivienda:

Los ciclos del sector inmobiliario se transmiten al resto de la economía, principalmente, debido a las fluctuaciones del precio de la vivienda, ya que éstas afectan a la riqueza y la capacidad de endeudamiento de los distintos agentes económicos, un factor crucial para la marcha de una economía avanzada.
Para las familias, la caída del precio de la vivienda tiene un efecto directo sobre su riqueza, pues la mayor parte de ella se encuentra invertida en su propia vivienda. En España, por ejemplo, en 2007 la riqueza inmobiliaria representaba más del 80% de la riqueza bruta de los hogares. Para compensar el efecto negativo de la caída del precio de la vivienda, los hogares tienden a reducir el consumo y aumentar el ahorro. La caída del consumo es especialmente pronunciada cuando parte de éste se financia a crédito utilizando la vivienda como garantía.
La riqueza inmobiliaria de las empresas también acostumbra a reducirse cuando cae el precio de la vivienda. Ello es así porque la disminución del precio de la vivienda refleja principalmente una caída del precio del suelo y, por lo tanto, los activos inmobiliarios de las empresas también se deprecian. Como sucedía con las familias, ello lleva a las empresas a reducir la producción y la inversión, pues el deterioro de su balance dificulta y encarece su acceso al crédito. El efecto es especialmente importante para las empresas pequeñas y medianas, ya que son las que utilizan más sus activos inmobiliarios como garantía de crédito. 

Y las perspectivas no resultan optimistas como podemos observar en los siguientes gráficos:



Para concluir podemos señalar, según el Informe de Tendencias enlazado, que en el sector inmobiliario: la financiación se ha esfumado, el valor se ha desplomado y el capital está“a la espera”.

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